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No hay edad para ser emprendedor
Adquirió su primera compañía, Obrascón, por el precio simbólico de una peseta en 1987, con 56 años, y ha construido un potente grupo industrial a base de comprar empresas en dificultades.
Juan-Miguel Villar Mir es una referencia en el mundo empresarial español. El Grupo Villar Mir, que fundó hace poco más de 20 años, es hoy una de las primeras compañías industriales de capital español. No empezaba de cero.
Había sido gestor de importantes empresas y hasta vicepresidente para Asuntos Económicos y ministro de Hacienda, en una breve etapa de la Transición. Hoy, preside un grupo internacional y diversificado que sigue creciendo.
El empresario explicó su experiencia profesional en el curso Quince por Quince, de la escuela de empresarios Edem. Desde que adquirió Obrascón por una peseta, ha comprado una media de una empresa al año «sin poner un céntimo mío y también sin sacar un céntimo del grupo», afirma.
El bagaje previo
Hijo de militar, de familia de clase media, no tenía antecedente alguno «empresarial, ni agrícola, ni industrial, ni de servicios, ni tampoco financiero». Fue un alumno brillante que consiguió entrar en Caminos a los 18 años, cuando se tardaba de media más de cinco años, estudios que simultaneó con Derecho, compaginando ambos con el trabajo de enseñar matemáticas y corregir problemas a aspirantes a ingresar en Caminos. «Eso te lleva a tratar de seguir estudiando cualquiera que sea tu edad».
Empezó a trabajar en Dragados al acabar la carrera. Al año, le hicieron delegado para la zona costera de Andalucía, además de Ceuta y Melilla. A los tres años, le proponen ir de delegado a Madrid, pero lo rechazó, porque prefirió conocer el Estado desde dentro.
Así, en 1958 tomaba posesión de su cargo como ingeniero auxiliar del puerto de Cádiz y de la zona franca. Poco después, se creaba la Subdirección General de Puertos y Señales Marinas, para la que era designado. Tenía 30 años.
Probablemente, Juan-Miguel Villar Mir aprendió a levantar empresas al asumir la presidencia de Hidro Nitro, en 1968. Le llamaron para tomar las riendas de esta compañía, que cotizaba, cuando estaba a punto de suspender pagos. «Aquello tenía arreglo y el valor de las acciones se multiplicó por diez en un año».
En 1968, asumió la presidencia de Hidro Nitro con la misión de salvarla de la suspensión de pagos
El salvamento de Hidro Nitro le llevaría posteriormente a ser presidente ejecutivo de Altos Hornos de Vizcaya y a estar al frente de la Empresa Nacional Carbonífera del Sur (Encasur) y de Ence, cargos que compaginó con la presidencia de Hidro Nitro. Villar Mir recuerda cómo, desde la presidencia de Altos Hornos de Vizcaya, consiguió lanzar Altos Hornos del Mediterráneo, para salvar la antigua siderurgia de Sagunto y poner en marcha en esa localidad valenciana el mayor proyecto industrial de nuestro país, con una inversión de 300.000 millones de pesetas de 1971.
Villar Mir fue poco después llamado a formar parte del primer Gobierno de la Monarquía como vicepresidente del Ejecutivo para Asuntos Económicos y ministro de Hacienda. Tras completar su experiencia con la presidencia ejecutiva de Electra de Viesgo y Puerto Sotogrande, se lanzó al desarrollo de su grupo.
Inicio constructor
El 31 de julio de 1987, compró la primera empresa: Obrascón, «sabiendo que no tenía dinero». Contaba con veinte años de experiencias empresariales, capacidad para sanear empresas en dificultades y conocimiento de diversos sectores. Adquirió el mismo día Obrascón –que perdía del orden de mil millones al año– por una peseta e Inmobilaria Espacio por 500 millones de pesetas. Estaba a punto de cumplir 56 años. Obrascón comenzó a ganar dinero en menos de un año y «pudimos sacarla a bolsa» en 1991.
En 1995, tomó la decisión de abordar un cambio de escala para consolidar la presencia geográfica en todas las comunidades autónomas y poder plantear, más adelante, una salida selectiva al exterior. Así, entre los años 1996 y 1999, se lleva a cabo un proceso de crecimiento por absorción y compra de once constructoras, que culmina con la fusión por absorción de Lain. Se había constituido OHL (Obrascón Huarte Lain), el sexto gran grupo español de construcción.
La segunda actividad más importante desarrollada por el Grupo Villar Mir es la producción de ferroaleaciones y de silicio metal, actividades que lleva a cabo en su división de electrometalurgia. La entrada en el negocio de ferroaleaciones se produjo con la compra de Ferroatlántica a Carburos Metálicos.
Para consolidar Obrascón, adquirió y absorbió once constructoras entre 1996 y 1999
La adquisición de los activos operativos de Fesilven en subasta al Estado venezolano, en diciembre de 1998, supuso el inicio de la actividad internacional de Ferroatlántica.
La empresa cabecera de la división de electrometalurgia del Grupo Villar Mir dio su mayor salto cualitativo al adquirir en 2005 el 100% de la filial productora de ferroaleaciones y silicio metal del grupo francés Pechiney. Esta adquisición trajo consigo la compra de Silicon Smelters, su filial sudafricana, propietaria de la mayor fábrica de silicio metal del mundo.
«En este momento, estoy a punto de lanzar la construcción de la que pasará a ser la mayor fábrica de silicio metal del mundo, en la provincia de Sichuan, en China, con una inversión total, centrales hidroeléctricas incluidas, de mil millones de dólares».
Fertilizantes y energía
La tercera división es la de fertilizantes y química básica. La actividad en este sector comenzó en 1995, cuando la crisis por la que atravesaba Ercros permitió que adquiriera su división de fertilizantes, Fertiberia. La expansión exterior de la compañía se inició en 2005, con la adquisición a la sociedad pública argelina Asmidal del 66% de Fertial. La división se completa con Adubos de Portugal, comprada en abril de 2009.
Su grupo industrial se ha convertido en el líder mundial en producción de silicio metal
Pero los proyectos de Villar Mir en este ámbito no se quedan ahí. Una joint venture entre Fertiberia (51%) y Sonatrach (49%) construirá la mayor planta de amoniaco del mundo cerca de Orán (Argelia), con una inversión superior a mil millones de dólares.
Otra de las áreas de desarrollo es la energía. Entre sus iniciativas, destaca: el proyecto Energas –dos ciclos combinados y una regasificadora en el puerto de Huelva– y la construcción de cuatro centrales hidroeléctricas, más un embalse, con una potencia instalada total de 560 Mw, en Sichuan (China).
Fuente/expansion.com/
La ‘rubia’ vuelve a triunfar
La campaña para ayudar al cliente a deshacerse de las pesetas está ayudando a relanzar las ventas una semana antes de las rebajas.
Tras un arranque bastante tímido de la campaña de Acoje para vender los artículos en pesetas, finalmente «han comenzado a entrar bastantes billetes en las tiendas», precisó Fernando García, presidente del colectivo. De todo tipo, además: «De cinco, de diez mil pesetas, de quinientas…», en una original iniciativa, justo en la semana previa a las rebajas (concluirá el martes 30 de junio), para relanzar las ventas ayudando a su vez al consumidor a deshacerse del antiguo valor.
Aunque no tienen todavía una estimación de cuántas pesetas han salido de los cajones de los jerezanos, en una de las tiendas «han entrado ya 38.000 pesetas». Hay que tener en cuenta que «el cliente viene concienciado de que va a comprar, no a quitarse la peseta de encima solamente». De hecho, la compra debe ser como mínimo del 80% del importe del billete que se entregue en el negocio correspondiente (las monedas no son válidas). El cambio, lógicamente, se devuelve en euros.
«Muchos hasta compran un bañador con el valor añadido que tiene el decir lo compré en pesetas», indicó además Fernando García.
Son casi 90 los comercios de Acoje quefinalmente se han adherido a esta campaña, que se llevó anteriormente en la provincia de Almería y que parte de una propuesta de la CECA (Confederación Empresarial del Comercio de Andalucía) y de la Junta. La peseta, por tanto, se ha vuelto a poner de moda, al menos durante un periodo de tiempo determinado que hace añorar mejores tiempos para el sonsumo.
Fuente/lavozdigital.es
Termina la semana de la peseta con resultados “significativos”
Los comerciantes hacen caja y consideran que el balance ha resultado positivo · La campaña, impulsada por la Ceca, ha recibido muy buena acogida entre los gaditanos.
Ayer finalizó La Semana de la Peseta, una iniciativa propuesta, entre otros, por la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía para que los consumidores pudieran comprar con las pocas ‘rubias’ que aún guardaban en los comercios que han apoyado la campaña.
Los resultados estimados por la CECA son “positivos”. Así lo considera Juan Tovar, presidente de Cádiz Centro Club de Calidad, que afirmó que “a pesar de que la recaudación no ha sido importante, por lo que hemos contabilizado, sí resultó significativa”. El proyecto ha conseguido su objetivo, que no es otro que incentivar el comercio durante las primeras semanas de rebajas, que se han visto seriamente afectadas por la crisis, tal y como asegura Tovar.
Según la información ofrecida por Cádiz Centro Club de Calidad, el perfil del consumidor que ha pagado con pesetas es el de una persona de mediana edad. La organización se sorprendió, además, del estado de los billetes recibidos. Al parecer éstos estaban en perfectas condiciones, “como si los hubieran guardado de recuerdo”, dice Tovar.
La iniciativa se ha realizado sin ningún incidente pero sí se han recibido numerosas quejas de los consumidores porque muchos intentaron pagar con pesetas y La Caixa especificó que sólo se aceptarían los billetes emitidos después de 1940. “Me parece mal que no se acepten las monedas porque yo tengo unas diez mil pesetas en monedas”, se quejaba una cliente de Pestana.
Los comerciantes, por su parte, han visto con buenos ojos esta peculiar semana. Muchos de los comercios que se apuntaron a esta propuesta no han recibido muchas pesetas. En la calle Compañía, la tienda de artículos de bebés El Pilar ha recaudado en total unas diez mil pesetas. Esto mismo ha corrido en la librería Quorum. “Nos han traído pocas pesetas, un día vino un hombre con siete mil pesetas y lo comentamos entre nosotras”, confesó una de las dependientas.
Un caso singular es el de los Almacenes Soriano. Esta tienda de ropa, situada en la Plaza de las Flores, ha recaudado aproximadamente unas trescientas mil de las antiguas pesetas. Este establecimiento se apuntó de inmediato a la iniciativa después de recibir un e-mail y una carta de la Confederación Empresarial de Comercio que contenía los documentos necesarios. “Con un poco de organización no hay problemas”, dijo el propietario de los citados almacenes, que se encargó de que sólo la caja principal centralizara el cambio a euros.
En Pestana también se muestran muy contentos con el resultado obtenido. Cada día iban a ingresar las pesetas recibidas, que solían sobrepasar las cinco mil pesetas “Me sorprendí mucho cuando una chica vino con un fajo de billetes” comentó la dependienta de la tienda con asombro.
300.000
Fuente/diariodecadiz.es
La peseta vuelve a los comercios pero con timidez
La Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía (CECA) ha decidido ampliar hasta el día 7 la campaña Aquí también hablamos en pesetas, a la que se encuentran adheridos 14 comercios chiclaneros que durante estos días permiten a los clientes pagar sus compras en pesetas.
La CECA justifica esta ampliación en la buena aceptación que esta teniendo la iniciativa en toda Andalucía, aunque en el caso concreto de Chiclana, los comerciantes aseguran que apenas están recibiendo pesetas.
“Hasta ahora sólo dos clientes han pagado con billetes antiguos, uno empleó uno de 5.000 y otro uno de 2.000”, cuenta Eloy Aguilar, encargado de la tienda de electrodomésticos del mismo nombre. Igual ha ocurrido en la zapatería Capricho, aunque en este caso la cantidad invertida ha sido mayor. “Uno de los clientes gastó 50.000 pesetas y otro 6.000. Hasta el momento son los dos únicos que han venido, aunque me alegro de que se amplíe el plazo porque creo que mucha gente no se ha enterado de la campaña”, señala José Antonio Rodríguez, propietario de este comercio.
Cabe recordar que los pagos pueden realizarse en billetes de curso legal a partir de 1940, pero nunca en monedas. El importe de la compra tendrá que corresponder al menos el 80 por ciento del valor del billete.
Fuente/andaluciainformacion.es
Aquí también se habla en pesetas
¿Tiene guardados por casa todavía billetes de 500, 1.000, 2.000 ó 5.000 pesetas? Si no le da pena deshacerse de ellos, esta semana puede comprar con pesetas en más de 1.500 comercios andaluces de capitales y municipios.
La Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía y la Consejería de Turismo, Comercio y Deportes son los organizadores de La semana de la peseta, una iniciativa con la que se busca reactivar las ventas del comercio andaluz y dar salida a ese dinero.
El cliente puede pagar con un billete (no se aceptan las monedas) y la tienda le devolverá el cambio en euros. El experimento durará hasta el 30 de este mes.
Los comerciantes, algo escépticos
Ayer fue la primera jornada y muchos comerciantes se mostraban algo escépticos, ya que aún nadie se había interesado. «No sé si esto tendrá éxito, debería de haberse dado más difusión. Además, no se puede pagar con monedas, que es lo que la gente más guarda…» dice un empleado de Galerías Madrid, en Sevilla.
En Canicas, sus dependientas comentan que «a las clientas que se lo hemos dicho nos dicen que ellas tienen monedas». En Cañete, están algo más esperanzados: «acaba de empezar, hay que esperar. A ver si con esto algo más se puede vender».
Fuente de la noticia:20minutos.es
Campaña de aceptación de billetes de pesetas
Comercios andaluces ponen en marcha desde mañana una campaña de aceptación de billetes de pesetas para reactivar ventas.
La Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía (CECA), en colaboración con La Caixa y la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, pondrá en marcha desde mañana al 30 de junio una campaña regional de aceptación de billetes de pesetas en los comercios andaluces, con el objetivo de reactivar el consumo y las ventas.
Según indicaron a Europa Press fuentes de la CECA, se espera que los consumidores andaluces se gasten en pesetas unos 300 millones de pesetas (1,80 millones de euros) durante esta campaña, en la que hasta el momento participarán 1.500 comercios andaluces.
Esta campaña, denominada ‘Semana de la peseta’ contempla una adhesión de los comercios de carácter voluntario y apunta que sólo se admitirán billetes de pesetas de emisiones posteriores a 1940.
Los comercios que se adhieran a la iniciativa colgarán en sus escaparates el eslogan ‘Aquí también hablamos en pesetas’ en un cartel identificativo que indica que aceptan como forma de pago pesetas.
La CECA resaltó que se trata de una actuación “pionera” ya que, aunque se ha llevado a cabo en otras localidades en España con éxito, “tiene la novedad de realizarse, por primera vez, a nivel autonómico”.
Los comercios sólo admitirán billetes de pesetas de emisiones posteriores a 1940 y queda excluido el pago en monedas. Los comerciantes calcularán el precio de los productos en pesetas y devolverán el cambio en euros. El único requisito que exigirán a los consumidores es que “el valor de la compra que vayan a efectuar en pesetas corresponda, al menos, al 80 por ciento del valor facial del billete”.
“No podemos aceptar que nos den un billete de 2.000 pesetas para una compra de dos euros, ya que nuestra labor no es cambiar moneda sino estimular la compra”, señalaron desde CECA.
La Confederación recordó que, según estimaciones del Banco de España, alrededor de 293.000 millones de pesetas “continúan sin cambiar en nuestro país”, un hecho que, “unido a la necesidad de fomentar el consumo responsable para reactivar las ventas en los comercios andaluces” han sido los fundamentos que CECA ha tenido en consideración para emprender esta campaña regional de aceptación de billetes de pesetas.
La ‘Semana de la peseta’ es una iniciativa para revitalizar el comercio andaluz y que pretende animar a los clientes a “sacar aquellos billetes de pesetas que guardan de recuerdo o tienen olvidados en sus hogares para que los usen ahora”, según afirmó el presidente de la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía, Manuel García-Izquierdo, quien consideró que “en momentos como los actuales hace falta reinventarse y revitalizar el comercio de algún modo; brindamos así la posibilidad de dar salida a ese dinero y, a la vez, reactivamos las ventas en nuestros comercios”.
ADHESIÓN DE COMERCIOS
La CECA ha intentado que la adhesión de los comercios andaluces a esta campaña resulte lo más sencilla posible, para lo cual únicamente deben rellenar el formulario de adscripción y mandarlo por fax, así como abrirse una cuenta en cualquier sucursal de La Caixa, entidad colaboradora en esta iniciativa empresarial, en el caso de que no disponga ya de una.
Los comerciantes tendrán hasta el 10 de julio para hacer entrega de las pesetas recaudadas en las sucursales de La Caixa situadas en Andalucía, en una única entrega ‘pendiente de recuento’, cuyo contravalor en euros será abonado en firma en la cuenta del comercio antes de 25 días.
Fuente/europapress.es
ADIÓS, PESETA – ParteIII
La iconografía
DURANTE la larga pervivencia de nuestro sistema monetario se producen algunas variaciones que afectan a los tipos. De conformidad con lo establecido en 1868, se mantiene en el reverso el escudo con las armas de España, pero con la adición del escusón de las casas reinantes al ser restaurada la Monarquía.
La cruz de Saboya en los dos años que Amadeo I reina en España, y las lises que ostentarán las monedas de Alfonso XII, Alfonso XIII y Juan Carlos I aportan, respectivamente, el elemento identificativo de la dinastía italiana y la monarquía borbónica. El tradicional escudo de los Reyes Católicos durante la etapa franquista volverá a tener su lugar en la moneda casi quinientos años después.
Los anversos sustituyen la representación de Hispania por la efigie real, que será grabada, lo mismo que los reversos, por los sucesivos artistas a quienes se encomienda tal tarea por su condición de grabadores generales: Luis Marchionni es el autor del retrato de Amadeo I; Gregorio Sellán, del retrato de Alfonso XII y los dos primeros de Alfonso XIII niño,
popularmente llamados pelón y bucles. Bartolomé Maura representa al rey a los diez años y con uniforme de cadete, siendo Enrique Vaquer quien graba los cuños para la moneda desde 1923.
La Segunda República marcará la ruptura tipológica, introduciendo motivos de inspiración republicana acordes con el carácter político del nuevo gobierno. Variadas representaciones de la República alternarán,
en las acuñaciones de la guerra civil, con tipos uniformes y poco elaborados por la apremiante necesidad de numerario, que en ocasiones
se reducirán a la expresión del valor y leyendas identificativas de la corporación o localidad que las emite.
La llegada al poder del general Franco supondrá un cambio en este sentido, pues el retrato que aparece en la peseta de 1947 está modelado por un escultor, Mariano Benlliure, y adaptado para la
acuñación por el grabador jefe, Manuel Marín, y el que desde 1966
muestra los rasgos fisonómicos propios de una edad avanzada es
obra de Juan de Ávalos.
La instauración de la democracia y la restauración de la Monarquía no significaron cambios, en un primer momento, en las características físicas y dimensiones de las piezas, pero sí en la imagen que contenían, al incorporarse la efigie del rey don Juan Carlos I y el escudo real.
Ya en la historia monetaria más reciente, la normalización del circulante a partir de 1990 impone una renovación tipológica en la que los motivos son diferentes cada año, excepto en las monedas de 1 y 500 pesetas, desarrollando así la intención conmemorativa que tímidamente se había iniciado con la serie de los Mundiales de Fútbol en 1980. Rompiendo con
la tradición de representar sistemáticamente la efigie del gobernante en anverso y el escudo de España en reverso, se introducen motivos alusivos a las comunidades españolas y a manifestaciones artísticas y culturales.
Los valores
AUNQUE el Decreto de octubre de 1868 establecía la emisión de catorce valores diferentes, de los que solamente se acuñaron nueve, serán los años siguientes hasta el reinado de Alfonso XIII los que verán cumplido, y aun superado por nuevas denominaciones, lo previsto en dicho Decreto. Así, de los valores en oro, las 50 y 5 pesetas no llegaron a acuñarse, pero sí lo fueron las 100, 20 y 10 pesetas, aunque en diferentes momentos, así como un valor nuevo, el de 25 pesetas.
En plata y bronce, al ser moneda más necesaria y de mayor circulación que el oro, las emisiones requieren también mayor regularidad, y no se elimina ni añade ningún valor.
Pero la sustitución de los metales preciosos por nuevos metales y aleaciones convencionales para la acuñación de moneda, y la consiguiente pérdida de equivalencia entre el valor intrínseco del metal y el valor nominal, altera notablemente las emisiones. La necesidad de adecuación a los metales que ya empleaban en países extranjeros era incuestionable, y aun así, España mantiene las acuñaciones en oro hasta 1904 y en plata hasta 1933. Esta última peseta blanca dará paso en 1937 a la peseta amarilla de latón, «la rubia». A partir de 1933, y con la excepción del fallido intento de circulación de monedas de plata de 100 pesetas en época de Franco, las acuñaciones se basarán en el
cobre, el aluminio y el níquel, a veces puros y a veces aleados con otros metales.
Estos ensayos se habían iniciado en 1925 con la emisión de 25 céntimos de cuproníquel, que precederá a la de 1927 en que se acuña la primera
moneda española con perforación central; pero es a partir de 1940, tras la guerra civil, cuando el general Franco, para remediar la escasez de numerario, ordena emisiones en las que la tipología y metales se inspiran más en las acuñaciones europeas que en la tradición española.
De aluminio casi puro son los 5 y 10 céntimos «del jinete», que copian
fielmente la moneda hispanorromana de Osca, y sustituyen al bronce aún en circulación desde el decreto de 1868, que fue recogido en cantidad de 800 toneladas y cedido al Ministerio de Obras Públicas
para la electrificación de las líneas ferroviarias de Ávila y Segovia.
Las emisiones posteriores continúan la política de ensayo de nuevos metales y de regularización del sistema monetario, que se verá alterada por la acuñación de nuevos valores a partir de 1982. En 1990, y ante la confusa diversidad provocada por la acuñación de las 2, 5, 100 y 200 pesetas en metales y módulos discordantes con el resto de las
series en circulación, confusión agravada por la permanencia de valores del período anterior, se adopta una solución drástica. La renovación formal del circulante se basa en el diseño, en el aumento del tamaño de las monedas en relación a su valor y en la alternancia de color del metal, permitiendo su distinción con mayor facilidad, aunque realmente
se consigue en 1997 cuando dejan de tener valor de circulación todas las demás monedas.
Paralelamente y por razones puramente económicas, que se añaden al interés de los coleccionistas y a las necesidades de inversión, se suceden ininterrumpidamente acuñaciones en metales preciosos. Desde 1989, coincidiendo con los primeros actos de conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, aparecen series en oro y plata de diversas denominaciones de valor en pesetas, ecus y euros.
Este acto simbólico de acuñación de la última moneda de 100 pesetas concluye un proceso de adaptación a la política monetaria europea que comenzó hace largo tiempo y que en los últimos años ha logrado su objetivo de integración y de unidad. La adopción del euro como moneda única en la Unión Europea no es un simple cambio de moneda, sino un importante cambio estructural de los mecanismos económicos y monetarios que ha exigido la participación de todos los agentes institucionales, económicos y políticos de cada país.
Último sistema monetario en pesetas:
monedas
La peseta: apuntes sobre los billetes
españoles
La peseta y el papel moneda
LA llegada del EURO supone, como es bien sabido, la desaparición de monedas y billetes nacionales y, por tanto, de la PESETA, cerrándose una etapa de existencia en la que ha funcionado como unidad del sistema monetario español, desde la reforma establecida por Decreto de 19 de octubre de 1868, para adecuar nuestro sistema al de la Unión Monetaria Latina. El camino recorrido desde la primera emisión hasta la actualmente en vigor ha estado lleno de vicisitudes en cuanto a su difusión y crecimiento, tanto desde el punto de vista económico y político, como desde los avances técnicos en el proceso de fabricación, que permiten realizar una mirada retrospectiva destacando lo más característico de cada uno de estos aspectos.
Que abarcaría casi una década. Superada esta primera fase, el volumen de circulación de papel moneda crecerá incesantemente como reflejo del crecimiento económico, necesitando en momentos puntuales inflacionistas frenar este proceso que continuará durante el primer tercio del siglo XX, cubriéndose la demanda con numerosas emisiones e incluso emisiones de reserva.
A la llegada de la República se encuentran en circulación billetes con el mismo valor facial, pero de diversas emisiones. Por otra parte, el cambio ideológico afectará también a los criterios iconográficos del papel moneda, estableciéndose además por Decreto que
los billetes en circulación sean estampillados con el sello de la República, mientras no sean sustituidos por nuevas emisiones.
Al estallar la guerra civil, el Gobierno de la República no tiene problemas de escasez de papel moneda, pero a lo largo de la contienda, con las comunicaciones interrumpidas, no es posible enviar remesas a todo el territorio bajo su control, lo cual motivará la aparición de emisiones propias en las provincias del norte. A la par, el Gobierno de Burgos, que sólo reconocía la legalidad de las emisiones anteriores al 18 de julio de 1936, aunque estableciendo que los billetes fueran presentados por los particulares para ser revalidados, encargará su propio papel moneda que circulará en el territorio por él controlado.
Es por tanto una época compleja y anómala en este sentido, más si tenemos en cuenta que La primera emisión de papel moneda que expresa su valor en pesetas, de 1 de julio de 1874, coincide con la concesión al Banco de España de la exclusividad del derecho a
emitir billetes, hasta entonces compartido con otros Bancos provinciales. El punto de partida arranca con una dificultad puramente material, la de sustituir las emisiones provinciales por las realizadas por el Banco de España, que hasta entonces sólo operaba en Madrid. La nueva legislación preveía la apertura de sucursales del Banco en las principales plazas del territorio nacional y la retirada paulatina de los antiguos billetes, Al finalizar la guerra la reconstrucción es necesaria en todos los sectores, y la vuelta a la normalidad de la circulación fiduciaria requerirá también un gran esfuerzo.
El papel moneda, que forma parte de la vida cotidiana del ciudadano, es, por otra parte, una seña de identidad nacional. El valor fiduciario, el aspecto formal del billete, la técnica de impresión, la elección de la imagen, los colores, las medidas de seguridad para evitar falsificaciones, la clase de papel que pueda afrontar el uso sin deterioro son elementos de gran importancia.
La falta de moneda divisionaria se hará acuciante, dando lugar a la proliferación de medios de pago emitidos por todo tipo de organismos, tanto de carácter público como privado, en un ámbito puramente local, normalmente de pequeña cuantía, que permitiera las transacciones elementales de la vida cotidiana.
Después de la guerra civil, desde 1940 y hasta 1954, y como consecuencia también de la segunda guerra mundial, la escasez de metales llevará a emitir billetes de 1 y 5 pesetas, siempre en tiradas altísimas para facilitar las pequeñas transacciones, tan necesarias a
falta de moneda metálica.
Fabricantes
Alo largo de más de cien años, los talleres del Banco de España y distintas empresas extranjeras se han encargado de la fabricación de billetes. La segunda emisión fue realizada en Inglaterra por la casa «J. H. Saunders». En dos ocasiones se harán en Nueva York por la compañía «American Bank Note». Dos empresas británicas más, la firmas
«Bradbury Wilkinson and Company» y «Thomas de la Rue and Co. Ltd.» fueron contratadas por el Consejo del Banco de España. Por último, las necesidades del papel moneda de la zona nacional fueron cubiertas con emisiones encargadas a la casa alemana «Giesecke y Devrient» y a «Coen e Cartevalori», de Milán.
Tradicionalmente los valores que se han puesto en circulación han sido los siguientes:
25, 50, 100, 500 y 1.000 pesetas. Con la lógica depreciación del dinero, los valores inferiores dejan de representarse en los billetes, permaneciendo el más alto de los mencionados, el de 1.000 pesetas, como el más bajo de los emitidos actualmente. Por otra parte, la aparición de valores superiores a éste han sido: el de 5.000, que se puede considerar tardía, porque no será emitido hasta 1976, teniendo en cuenta que hubo un primer billete emitido por este valor en 1938, aunque no llegó a circular, y el de 2.000 en 1980. Sin embargo, a lo largo de su historia, el valor que en más emisiones se ha puesto en circulación ha sido el de 100 pesetas, frente a una sola vez los de 250 y 200 pesetas.
Los valores inferiores a 25 pesetas han sido emitidos en papel moneda de manera excepcional. Los conocidos como «Certificados de Plata» de la época republicana, que sustituyeron monedas de plata de 5 y 10 pesetas, se pusieron en circulación para evitar el acaparamiento por un alza de dicho metal en la cotización internacional. La falta de moneda divisionaria en la guerra civil será suplida por el Ministerio de Hacienda con los «certificados provisionales de moneda divisionaria» con valores de 0,50, 1 y 2 pesetas. El Gobierno de Burgos, por su parte, emitirá billetes de 1, 2, 5 y 10 pesetas.
Técnica y elementos de seguridad
ÍNTIMAMENTE ligados estos dos aspectos desde la aparición del papel moneda, la técnica de impresión más segura para evitar falsificaciones es la calcográfica, fácilmente perceptible al tacto y reservada normalmente para representar la viñeta principal así como las orlas decorativas, combinándose con las impresiones tipográfica y litográfica para las restantes partes del billete. Hoy día los medios utilizados para la reproducción del grabado original están altamente mecanizados y las formas de impresión son más perfectas, pero la figura del grabador sigue siendo decisiva. En las primeras emisiones, la marca de agua como señal de autenticidad aparece extendida en toda la superficie del papel a modo de filigrana. En la emisión de 1 de julio de 1884 se inicia la práctica de reservar un círculo en blanco para su ubicación, que ha permanecido, salvo excepciones, como importante elemento de seguridad; no ha ocurrido así con la matriz de entalonamiento, situada
en alguno de los laterales, que se cortaba de manera irregular y servía de comprobación, La primera emisión que realizará la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre será la de 21 de octubre de 1940, venciendo grandes dificultades técnicas y de suministro de materias primas. El Gobierno, por Decreto de 24 de junio de 1941, toma la decisión de encomendar el proceso de producción de papel moneda a la F.N.M.T., y dotarla de los medios adecuados para no tener que depender más de fabricantes extranjeros en una cuestión de tanta trascendencia. A pesar de las dificultades iniciales, desde entonces ha realizado esta tarea en una constante superación, incorporando las nuevas tecnologías y manteniendo un reconocido nivel de calidad. Con la llegada del euro, seguirá interviniendo y colaborando en el proceso de fabricación de los nuevos billetes junto a otros fabricantes europeos por encargo del Banco Central Europeo.
Otros elementos, ya en desuso, han protegido al billete, como la
colocación de una tira de tarlatana adherida al reverso del billete, o una malla de hilo incrustada en la pasta de papel. Los billetes confeccionados por la fábrica alemana para el Gobierno de Burgos en 1936 llevan unas tiras de papel de colores incrustadas en los
anversos. La incorporación de un hilo metálico en sentido vertical se utilizará en los billetes de 500 y 1000 pesetas en 1948. En las últimas emisiones el filamento de seguridad, el
motivo de coincidencia entre anverso y reverso, la leyenda microimpresa en los fondos, tintas y fibrillas…, etc., han venido a reforzar la seguridad del billete.
Iconografía
LOS temas representados en los billetes han respondido a diversas motivaciones, la mayor parte de las veces para rendir homenaje a personalidades destacadas en los más diversos ámbitos que forman parte de nuestra historia. En las primeras emisiones era frecuente encontrar alegorías de contenido económico (el Comercio, el Trabajo, la Agricultura, la Industria, …), ideológico y de exaltación de valores (la Justicia, la Familia, la Libertad, la República, …) o dedicadas a las Bellas Artes. Pero la efigie de monarcas, pintores, escritores, científicos…, etc., ha acaparado la viñeta principal del anverso, siendo la más representada la de Francisco de Goya. Dos emisiones completas han sido dedicadas a su figura, y tres de sus obras: «El Quitasol», «El Cacharrero» y «El Bebedor» aparecen en los reversos, magníficamente realizados. Las imágenes de Quevedo, Calderón de la Barca, Bécquer o Rosalía de Castro, que junto con la reina Isabel la Católica son los únicos personajes femeninos no alegóricos retratados en el anverso, han sido difundidas a través del billete. Monumentos, pasajes literarios y acontecimientos como el Descubrimiento de América y sus protagonistas, han estado también representados, siendo Cristóbal Colón uno de los personajes más retratados, ilustrando, así mismo, la emisión de 1992, conmemorativa del V Centenario.
Último sistema monetario en pesetas:
billetes
Fuente/bde.es
ADIÓS, PESETA – ParteII
La peseta: apuntes sobre las monedas
españolas
Su nacimiento
El 19 de octubre de 1868 nace la peseta en el contexto de la Unión Monetaria Latina, con la intención, por parte del Gobierno Provisional recién constituido, de adecuar nuestra moneda a la de los países integrantes. El Decreto por el que se aprueba el establecimiento de la peseta como unidad del sistema monetario español dejaba atrás una estela de vacilaciones en la ordenación monetaria isabelina, que si bien tuvo importantes aciertos como la adaptación de la moneda al sistema métrico decimal que por entonces se trataba de imponer en España, el asentamiento de las bases de la que iba a ser nuestra moneda y el intento de asimilación a la del resto de Europa, provocó la coexistencia de cuatro sistemas monetarios y la propia necesidad de la reforma.
Otras medidas complementarias, como la renovación de la maquinaria para la acuñación, la sustitución del cobre por el bronce en los valores inferiores…, abrieron también el camino hacia la consolidación de nuestra peseta de una forma considerablemente más estable que la situación política del momento. Y ello sin entrar en consideraciones de orden económico que harían interminable lo que sólo es un breve paseo por nuestra historia monetaria más reciente, la historia que terminará en el 2002 tras 134 años de existencia.
El nombre
ATRÁS quedaban viejas, aunque tradicionales, denominaciones, como el maravedí, el real o el escudo, en la búsqueda de un nombre que sustituyera a los ya conocidos, aunque el término peseta no era nuevo, pues con él se designaba desde el siglo XVII al real de a dos y, posteriormente, al real de a cuatro cuando la equivalencia en la moneda se empezó a expresar en reales de vellón. La elección se basó igualmente en la familiaridad de la gente con un nombre que en los años de Isabel II quizá era común utilizar: no tenemos el testimonio oral, pero sí el documental, de que los españoles ya manejaban «pesetas» y «medias pesetas» o, lo que es lo mismo, reales de a cuatro y de a dos, o cuarenta céntimos y veinte céntimos de escudo. Todas las disposiciones monetarias de la Reina ya expresaban la equivalencia de los valores en pesetas; además, en Cataluña habían circulado ampliamente desde la guerra de la Independencia.
Las primeras monedas
EL decreto de creación del nuevo sistema monetario, presentado por el Ministro de Hacienda, don Laureano Figuerola, establecía inicialmente la emisión de 5, 10, 20, 50 y 100 pesetas en oro; 1, 2 y 5 pesetas y 20 y 50 céntimos en plata, y 1, 2, 5 y 10 céntimos en bronce. La realidad es que el oro no se llegó a acuñar y sólo salieron de las máquinas unos ejemplares de prueba de 100 pesetas que ostentaban en reverso el escudo real de España, tipo inadecuado para un régimen político que comienza con una revolución (la Gloriosa) que destronó a la reina Isabel II, y con una clara intención de ruptura con lo anterior, como atestigua el preámbulo del citado Decreto: … conviene olvidar lo pasado rompiendo los lazos que a él nos unían y haciendo desaparecer del comercio y del trato general de las gentes, aquellos objetos que pueden con frecuencia traerlo a la memoria.
Sin embargo, no hay que olvidar que la Constitución de carácter progresista que ratificaron las Cortes reafirmaba el principio de soberanía nacional, pero también el de una Monarquía constitucional que, hasta que se encarnara en uno de los candidatos, se estructuró como una Regencia presidida por el general Serrano. Las primeras piezas se acuñaron en 1869, siendo la unidad la primera en ver la luz, tras una primera vacilación que hace aparecer el nombre del GOBIERNO PROVISIONAL en el anverso en lugar del de la nación, ESPAÑA, que ya figura en las siguientes acuñaciones y para todos los valores en
plata, junto con la fecha de emisión y las estrellas con la fecha de acuñación.
Conforme aconseja el dictamen solicitado a la Real Academia de la Historia, el tipo de anverso nos ofrece una personificación de Hispania inspirada en las monedas del emperador Adriano, recostada sobre los Pirineos, con el Peñón de Gibraltar a los pies, y llevando en la mano extendida una rama de olivo. El bronce representa a España como
una matrona sentada sobre las rocas, esta vez hacia la derecha, y con la rama de olivo en la mano que reposa. Todas las monedas fueron magníficamente grabadas y firmadas por Luis Marchionni, que desde 1861 ocupaba el cargo de grabador principal de la Casa de
Moneda de Madrid, la única que, desde este momento, centraliza las acuñaciones tras el progresivo cierre de las casas de moneda que funcionaban durante el reinado de Isabel II, a excepción de la de Barcelona que continuará abierta para la acuñación del bronce.
Para los reversos se dispone, en la plata, el escudo de España con corona mural y la leyenda con la expresión del valor, la talla (número de piezas en kilogramo), las iniciales de los ensayadores y juez de balanza, y la ley de 900 milésimas en las cinco pesetas. El bronce, con un león rampante sosteniendo el escudo de España, ha dado pie a la anécdota que otorgó el nombre popular de «perra gorda» y «perra chica» a los diez y cinco céntimos, pues la gente vio un perro donde había un
león. La fabricación en este metal continúa contratándose, como ya se hiciera desde 1865, con la firma «Oeschger, Mesdach y Cía.», cuyas iniciales, O.M., aparecerán en las monedas hasta el reinado de
Alfonso XII, si bien la elaboración de punzones,
troqueles y virolas continuará centralizada en la
Casa de Moneda de Barcelona.
De la trascendencia de la reforma monetaria y de la pervivencia que se pretendía dar al nuevo patrón monetario resulta ilustrativo el hecho de que se convocara un concurso internacional para decidir los tipos que debían aparecer en la moneda. Los proyectos premiados para el oro, de
José Esteban Lozano, y para el bronce, de Luis Plañiol —el de la plata quedó desierto—, sirvieron de modelo para el diseño definitivo de Luis Marchionni.
Fuente/bde.es
ADIÓS, PESETA – ParteI
FNMT-RCM: ADIÓS, PESETA;
BIENVENIDO, EURO
CON la acuñación de los últimos valores de monedas de la divisa «peseta» se cierra un ciclo en los talleres de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda, vinculada a este sistema monetario desde los primeros momentos de su creación. A partir de
ahora, la Real Casa de la Moneda da por finalizado el período «peseta»
(terminada su producción) iniciando una nueva etapa que la une a la que será la moneda de doce países de la UE: el euro.
Hoy, 19 de junio de 2001, acaba la fabricación de las monedas y el 21 de noviembre de 2000 finalizó la producción de los billetes. La moneda de 100 pesetas ha sido la última pieza en salir de las máquinas acuñadoras, como en su día el billete de 10.000 pesetas lo hiciera de las máquinas de impresión. Por tanto, planchas, troqueles y útiles específicos que han servido para realizar la peseta pasarán a ser piezas de museo.
Tanto las monedas como los billetes en pesetas proseguirán en manos de los españoles, es decir, en circulación hasta el 28 de febrero de 2002, después de dos meses de convivencia con el euro, que será la única divisa válida a partir del 1 de marzo del mismo año.
Merecido homenaje
MESES antes de la última acuñación de monedas en pesetas y de la despedida definitiva de los talleres de producción, el Ministerio de Economía, la Dirección General del Tesoro, el Banco de España y la propia Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda rendían un homenaje a la unidad monetaria española, la peseta, a través de la acuñación de la moneda de uso más común, la de 100 pesetas, y de la tradicional moneda conmemorativa de 2.000 pesetas en plata. Reproducen ambas monedas la imagen de «Hispania», matrona postrada sobre los Pirineos y con una rama de olivo en la mano, que aparecía en la primera emisión nacional de pesetas de 1869.
Las leyendas y motivos de las dos piezas hacen alusión a una compañera importante en la historia contemporánea de los españoles: la peseta. Pueden ser, por otra parte, un recuerdo para los nostálgicos una vez que entre en vigor el euro. Los ciudadanos pueden disponer de la moneda de 100 pesetas de 2001 en cualquier momento, ya que, con toda seguridad, pasará por sus manos. La FNMT-RCM ha acuñado 140 millones de unidades de esta pieza para su circulación. Respecto a las monedas conmemorativas de 2.000 pesetas de plata, la fabricación se realiza sobre pedido, por lo que el público interesado en adquirir uno o más ejemplares sólo tiene que solicitarlos en el banco o entidad de crédito donde habitualmente realice sus gestiones.
Breve historia de la peseta
Introducción
La moneda es un fiel reflejo de la Historia. Dentro de sus pequeñas dimensiones se encierran todas las coordenadas del momento en que se acuñó y es siempre una inagotable fuente de información. Las concepciones estéticas, políticas, religiosas y la situación económica de los pueblos quedan indeleblemente plasmadas en esos pequeños discos de metal. Por tanto, los 134 años en los que la peseta ha mandado en la economía de España han visto pasar acontecimientos trascendentales en la conformación de lo que hoy es la vida de los españoles. Por las manos de los ciudadanos han pasado reyes, artistas y conquistadores; la peseta se ha convertido en pieza clave de la iconografía popular:
anhelada, aborrecida, idolatrada…, en definitiva, la historia de la peseta es, en buena parte, la historia de los hombres y mujeres españoles que entraban en el mundo moderno. El 19 de octubrede1868, por Decreto del Gobierno Provisional formado tras el derrocamiento de Isabel II, nace la peseta como unidad monetaria. Siguiendo los dictados de la Unión Monetaria Latina, a la que finalmente no se adhirió España, se imponía ya de forma definitiva el sistema métrico decimal como base para la actividad económica.
Hasta 1868 en España había varias casas de moneda o cecas (las de Sevilla, Segovia, Barcelona, Madrid, etc.) que daban servicio a todo el territorio nacional. En 1869 el Gobierno Provisional decide cerrar las casas de moneda y centralizar toda la producción existente en la de Madrid, núcleo de la que después y en la actualidad es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda. Así pues, la FNMT-RCM ha estado vinculada desde su inicio a la peseta como sistema monetario.
Las primeras piezas se acuñaron en 1869. Desde ese momento hasta nuestros días las monedas han tenido diferentes valores, tamaños, metales o aleaciones de metales y distintos motivos en sus anversos y reversos.
Los billetes en pesetas tardaron unos años más en imprimirse, tarea de la que se ocuparon inicialmente los talleres del Banco de España y distintas empresas extranjeras.
El primer papel moneda con el valor facial expresado en pesetas se emitió el 1 de julio de 1874, coincidiendo con la concesión al Banco de España del derecho en exclusividad a emitir billetes, hasta entonces compartido con otros bancos provinciales.
La primera emisión que imprimió la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre fue la de 21 de octubre de 1940, aunque la decisión oficial la tomó el Gobierno un año después, con el Decreto del 21 de junio de 1941. Con este Decreto se pretendía dotar a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de los medios necesarios para acometer esta tarea y evitar la dependencia de empresas extranjeras en una cuestión de tanta trascendencia.
Tradicionalmente, los billetes han tenido una iconografía muy variada, y han recogido motivos referentes a personalidades destacadas, a actividades económicas o a ideales y valores. Del mismo modo que su hermana, la moneda, los billetes han cambiado a lo largo de estos años en tamaño y valor y se han ido incorporando diferentes medidas de seguridad.
Fuente/bde.es
La antigua peseta, una pequeña ayuda en tiempos de crisis
Las huchas y colchones de los españoles conservan 1.755 millones de euros en pesetas. Con la llegada de la crisis muchos se han visto obligados a canjearlas.
Madrid. (EFE).- Los españoles conservan monedas y billetes de las antiguas pesetas por un importe de 1.755 millones de euros, una cifra equiparable al impacto en el Producto Interior Bruto (PIB) de México del brote de gripe porcina.
Según los últimos datos provisionales del Banco de España, las huchas y colchones de los españoles conservaban en abril 938 millones de euros en billetes y 817 millones de euros en monedas de pesetas, cuando ya han transcurrido más de diez años de la introducción del euro como moneda única europea.
La cifra supera el beneficio neto logrado por Telefónica durante el primer trimestre de este año, y sería más que suficiente para hacerse con la totalidad de las acciones de algunas de las principales empresas que cotizan en el mercado español, como la aerolínea Iberia, la filial concesionaria del grupo Ferrovial, Cintra, o la inmobiliaria Sacyr Vallehermoso.
Así mismo, estos 1.755 millones de euros multiplican por cuatro el presupuesto del Real Madrid para el ejercicio 2008-09 previsto por la anterior directiva del club, presidida por Ramón Calderón.
Los españoles canjearon en abril dos millones de euros en billetes y algo más de 200.000 euros en monedas de pesetas, pero en lo que va de año han canjeado más de ocho millones de monedas y billetes de pesetas por euros, un ritmo creciente que podría deberse, al difícil entorno macroeconómico, pese a que la inflación y el Euribor, que es el tipo de interés al que se calculan la mayoría de las hipotecas, han comenzado a dar un respiro a los bolsillos.
En enero de 2002, cuando se empezaron a canjear billetes y monedas de la antigua divisa por euros, había en circulación unos 48.750 millones de euros en pesetas, de los que aproximadamente 46.230 millones eran billetes y 2.520 millones monedas.
El 1 de marzo de 2002 los españoles abandonaron definitivamente las pesetas y se vieron obligados a efectuar todos sus pagos en euros, tras 133 años de uso.
El volumen de canje de pesetas se irá reduciendo paulatinamente, según indica el Banco de España, dado que hay grandes cantidades de monedas y billetes de pesetas que se encuentran extraviadas y en manos de coleccionistas.
Los billetes de pesetas emitidos a partir de 1939 son canjeables por un tiempo limitado, y los que corresponden a la Guerra Civil deberán ser examinados por los expertos de la entidad para determinar su valor de canje.
Por lo que respecta a las monedas, el Banco de España sólo acepta canjear las correspondientes a la última acuñación, que fueron puestas en circulación en 1997, así como las monedas conmemorativas de 2.000 pesetas.
Fuente: LAVANGUARDIA.es
La Peseta
LAPESETA.INFO
La peseta fue la moneda de curso legal en España, desde su aprobación el 19 de octubre de 1868 hasta el 28 de febrero de 2002, cuando fue reemplazada junto a la de otros países europeos por el euro.
El Diccionario de Autoridades de 1737 define la peseta como «la pieza que vale dos reales de plata de moneda provincial, formada de figura redonda. Es voz modernamente introducida».
La primera pieza que se acuñó con la inscripción pesetas fue una pieza acuñada en Barcelona de 2 1/2 pesetas, en 1808, durante la dominación napoleónica. La pieza correspondiente de peseta se acuñó el año 1809.
Posteriormente, tras la coronación de Isabel II como Reina de España, durante los años 1836 y 1837, volvieron a acuñarse monedas con la inscripción de 1 peseta.
El 19 de octubre de 1868, el ministro de Hacienda del Gobierno provisional del general Serrano, Laureano Figuerola, firmó el decreto por el que se implantaba la peseta como unidad monetaria nacional, sustituyendo al escudo como tal, al mismo tiempo que entraba en vigor oficialmente el Sistema Métrico en el contexto de la Unión Monetaria Latina.
Historia de las monedas de peseta [editarLa primera peseta fue acuñada en 1869, consistía de 5 gramos de plata y equivalía a 4 reales. Todas las monedas de la primera emisión fueron:
1 céntimo, 1 g de bronce
2 céntimos, 2 g de bronce
5 céntimos, 5 g de bronce
10 céntimos, 10 g de bronce
20 céntimos, 1 g de plata de ley 900 milésimas
50 céntimos, 2,5 g de plata de ley 900 milésimas
1 peseta, 5 g de plata de ley 900 milésimas
2 pesetas, 10 g de plata de ley 900 milésimas
5 pesetas, 25 g de plata de ley 900 milésimas
100 pesetas, 32,25 g de oro de ley 900 milésimas
Hasta la entrada en vigor de la peseta como única moneda española, existían en España 21 unidades monetarias en circulación.
Hasta la Segunda República, las monedas de 1 peseta fueron acuñadas en plata. La primera peseta de metal no precioso fue fabricada en 1937. En ella aparecía el rostro de una mujer, representación de la República. Estas monedas fueron conocidas como la Rubia, color que le daba la aleación de cuproníquel.
En 1939, el régimen de Francisco Franco retiró de la circulación las monedas de metales preciosos y acuñó monedas de peseta imitando el diseño del dinar yugoslavo. Estas monedas fueron fabricadas desde 1944 hasta 1982 y disfrutaron de curso legal hasta 1997. En esta época, debido a la inflación, se pusieron en circulación monedas de mayor valor facial, como 25, 50 y 100 pesetas.
Desde la Transición Española las monedas contaron con el retrato de Juan Carlos I. En 1980 se fabricaron monedas conmemorativas de la Copa Mundial de Fútbol de 1982.
A partir de 1982 se fabricaron monedas de peseta en aluminio, para abaratar los costes de producción, aunque con las mismas dimensiones que las franquistas. También empezaron a circular las monedas de 100 pesetas de cuproníquel (los veinte duros), así como monedas de 200 y 500 pesetas. Un año después se descatalogó toda la moneda fraccionaria, de valor menor a una peseta, puesto que ya no eran utilizados en ninguna operación.
Fue en 1989 cuando comenzó la producción de pesetas de aluminio de sólo 14 mm de diámetro, una de las monedas más pequeñas del mundo. En 1995 se lanzó la moneda de 2000 pesetas, aunque con escasa circulación y reservada a coleccionistas.
En 1997 fueron retiradas todas las monedas de peseta del régimen franquista y las destinadas a promocionar el Mundial de fútbol. Las últimas pesetas siguieron en circulación hasta el 28 de febrero de 2002, con la entrada del euro, tras 133 años de vigencia.