Gloriosa moneda de España

Las pesetas se resisten a morir

Mes a mes el Banco de España continúa registrando operaciones de cambio de monedas y billetes antiguos por la divisa actual.

La peseta sigue viva. A pesar de que 2002 supuso su certificado de defunción, la moneda que ha acompañado a los españoles durante décadas se resiste a morir olvidada en cajones, en el fondo de un colchón o en los bolsillos de prendas que ya han pasado de moda. En poder de ciudadanos -españoles o extranjeros-, o bien perdidas para siempre porque han sido pasto de las llamas o han sido destruidas por cualquier otro medio, quedan todavía más de 290.000 millones de pesetas o, lo que es lo mismo, casi 1.742,98 millones de euros que aún no han sido cambiados, según los últimos datos del Banco de España. Esta cifra sólo supone un 3,6% del total de monedas y billetes que había en circulación, pero aún así sigue siendo mucho dinero.

Mes a mes, las oficinas que el Banco de España tiene repartidas por todo el país continúan registrando operaciones de cambio de monedas y billetes antiguos por la divisa actual. Sin ir más lejos, 1,72 millones de euros en el mes de noviembre, es decir, 286 millones de pesetas, ó 2,02 durante el pasado mes de julio (336 millones de pesetas). La pregunta es obvia: ¿de dónde sigue saliendo tanto dinero?
Desde la antigua institución emisora aseguran dos cosas: que, en términos estadísticos, no se está notando un mayor volumen de cambios de moneda desde que se inició la crisis económica, y que la inmensa mayoría de los canjes que se realizan corresponden a operaciones de pequeña cuantía.

Un botín en un colchón

El director de la delegación del Banco de España en Murcia, Antonio Ferragut, así lo confirma. “Sigue habiendo gente que acude a cambiar pesetas por euros, pero en contadas ocasiones y en cantidades muy pequeñas”, comenta. Hay mucho menudeo, por tanto, y las operaciones de mayor volumen son muy, muy raras. Eso sí, en el momento que se encuentra este dinero ‘obsoleto’, se cambia, según Ferragut.

¿Cuáles son los casos más comunes? Pues los de personas que mueren y sus herederos encuentran “en un colchón” o escondidas en diferentes rincones de la casa -o en una caja de seguridad del banco- billetes y monedas que el propietario nunca cambió; gente que vende sus colecciones; personas que encuentran pesetas en lugares tan inopinados como las hojas de un libro o incluso en los bolsillos de un abrigo u otra prenda, una circunstancia esta última más habitual en los primeros tiempos de la entrada en circulación del euro y generalmente coincidiendo con el cambio de temporada.

Una parte de las pesetas que no se han cambiado “las tienen coleccionistas o salieron en los bolsillos de visitantes extranjeros”, como asegura Ferragut. “Si a esto se añade que hay personas que guardan billetes y monedas por nostalgia, no es de extrañar que aún quede tanto dinero por devolver”, argumenta.

fuente/laopiniondemurcia.es/

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